COLOMBIA.- Colombia vive días de profunda preocupación tras una serie de atentados terroristas registrados en el departamento del Cauca y otras zonas del Valle del Cauca, donde al menos 20 personas murieron y más de 30 resultaron heridas en medio de acciones violentas dirigidas contra la población civil.
Los ataques, ocurridos en distintos puntos del suroccidente colombiano, incluyeron explosivos instalados en vías y sectores transitados, generando temor entre los habitantes y afectando la movilidad en una de las principales carreteras del país.
El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, aseguró que uno de los atentados provocó un enorme cráter en la vía Panamericana, principal corredor del suroccidente colombiano. Según indicó, el presunto responsable sería un cabecilla conocido con el alias de “Marlon”, señalado de operar entre Cauca y Valle del Cauca y de reclutar menores de edad para grupos armados ilegales.
Durante las últimas semanas, autoridades reportaron más de 26 acciones criminales en el Valle del Cauca, afectando directamente a comunidades civiles que viven en medio de enfrentamientos, hostigamientos y amenazas constantes.
El pastor y misionero Alfredo Campo relató que la situación en varias regiones continúa siendo crítica. Según explicó, los habitantes conviven diariamente con disparos, retenes ilegales y artefactos explosivos instalados en las carreteras.
El líder cristiano expresó además su preocupación por los jóvenes y adolescentes de las comunidades, quienes enfrentan temor constante ante posibles reclutamientos forzados por parte de grupos armados.
“La inseguridad y la zozobra afectan profundamente a las familias”, afirmó el pastor, al describir las dificultades que enfrentan muchas personas para desplazarse libremente por las vías del país.
Las afectaciones también alcanzaron a comunidades cristianas e indígenas. De acuerdo con el testimonio del misionero, algunos hostigamientos cerca de poblaciones indígenas provocaron daños en viviendas y en capillas donde los creyentes se congregan para celebrar cultos y reuniones de oración.
Frente a este panorama, la Iglesia en Colombia ha reiterado su rechazo a la violencia y ha convocado jornadas de vigilia y oración por la paz nacional. Líderes cristianos también hicieron un llamado a fortalecer la asistencia humanitaria para las comunidades más afectadas, especialmente en regiones apartadas donde muchas familias aseguran sentirse solas ante la crisis.
Las iglesias continúan animando a los creyentes a mantenerse firmes en la fe y a trabajar unidos por la reconciliación, la solidaridad y la esperanza en medio de uno de los momentos más complejos que enfrenta el país en materia de seguridad.