El doctor DiNicolantonio sostiene que la demonización de la sal, a su juicio apoyada en estudios incompletos, “ha contribuido a problemas como la fatiga crónica, la obesidad y las enfermedades metabólicas” y que “la mayoría de las personas no necesita reducir la sal, sino consumirla correctamente”.
“Recuperar, en nuestra alimentación, unos niveles adecuados de este mineral esencial para el equilibrio hormonal, la energía, la concentración y el rendimiento físico, puede mejorar el metabolismo, la fertilidad y la salud cardiovascular”, afirma
“Durante años se ha repetido que la sal es perjudicial para el corazón y los vasos sanguíneos, pero ¿y si el verdadero problema no fuera ese cristal blanco, sino otro, el azúcar?”, invita a reflexionar el doctor en farmacia e investigador en salud cardiovascular, James DiNicolantonio, desde Estados Unidos
El doctor DiNicolantonio sostiene que la demonización de la sal, a su juicio apoyada en estudios incompletos, “ha contribuido a problemas como la fatiga crónica, la obesidad y las enfermedades metabólicas” y que “la mayoría de las personas no necesita reducir la sal, sino consumirla correctamente”.
“Recuperar, en nuestra alimentación, unos niveles adecuados de este mineral esencial para el equilibrio hormonal, la energía, la concentración y el rendimiento físico, puede mejorar el metabolismo, la fertilidad y la salud cardiovascular”, afirma.
“No le tema al salero” porque “los supuestos efectos negativos, de la sal, uno de los grandes dogmas de la nutrición moderna, son un mito”, afirma categóricamente James J. DiNicolantonio, científico especializado en investigación cardiovascular y doctor en farmacia, que se desempeña en el Saint Luke's Mid America Heart Institute en Kansas City, Missouri (Estados Unidos).
“Durante años se nos ha repetido que la sal es perjudicial para la salud cardiovascular”, pero “la mayoría de las personas no necesita reducir la sal, sino consumirla correctamente”, señala DiNicolantonio, añadiendo que “hemos culpado al cristal blanco equivocado”, ya que “el verdadero problema podría no ser la sal, sino el azúcar”, según sostiene.
Asegura que el “déficit de sal puede favorecer los antojos de azúcar, el aumento de peso y la resistencia a la insulina (trastorno metabólico que provoca un nivel excesivo de azúcar en la sangre)”.
DiNicolantonio (@drjamesdinic) explica en su libro ‘La solución está en la sal’ (titulado ‘The Salt Fix’, en inglés) basándose en información científica, su desacuerdo con la demonización de la sal alimentaria, que a su juicio, “se apoya en estudios incompletos” y “ha contribuido a problemas como la fatiga crónica, la obesidad y las enfermedades metabólicas”.
Un mineral esencial para nuestra salud.
También ofrece claves prácticas para recuperar en la alimentación cotidiana unos niveles adecuados de sal, lo cual —según explica— “puede mejorar el metabolismo, la fertilidad y la salud cardiovascular”, al ser un “mineral esencial para nuestro equilibrio hormonal, energía, concentración y el rendimiento físico”.