Las nuevas instalaciones, equipadas con 40 camas cada una, permitirán atender a pacientes infectados por el virus en una región donde se concentra casi el 90 % de los casos confirmados. Mientras los equipos médicos ya brindan atención directa en Bunia, el centro de Nyankunde abrirá próximamente para fortalecer la capacidad de respuesta frente a la emergencia sanitaria.
Para Franklin Graham, presidente de Samaritan's Purse, esta misión va más allá de la atención médica. "Nuestra oración es que estos centros no solo ayuden a aislar y tratar a quienes padecen la enfermedad, sino que también lleven esperanza a las familias y comunidades que viven con miedo y sufrimiento. Queremos que sepan que Dios los ama", afirmó.
La organización, que ha servido durante décadas en la República Democrática del Congo, movilizó a 65 especialistas de respuesta a desastres para apoyar a las comunidades afectadas. Su labor incluye atención clínica, educación preventiva, capacitación en higiene y acompañamiento a quienes enfrentan la incertidumbre causada por el brote.
Además de instalar decenas de estaciones para el lavado de manos, Samaritan's Purse ha distribuido equipos de protección personal para resguardar a médicos y trabajadores de salud locales. También ha enviado por vía aérea toneladas de suministros esenciales que contribuyen a salvar vidas y contener la propagación del virus.
La respuesta refleja el compromiso de la organización de servir a las personas en medio de las crisis más difíciles, demostrando el amor de Cristo a través de acciones concretas. Mientras continúan los esfuerzos médicos y humanitarios, Samaritan's Purse invita a la Iglesia global a unirse en oración por el fin del brote, por la protección de quienes sirven en primera línea y por las familias que hoy necesitan consuelo, fortaleza y esperanza.