miércoles 14 2026

La radio dominicana celebra sus 100 años

SANTO DOMINGO RD.- La radio tiene una manera particular de permanecer en la memoria. A veces basta una voz al otro lado del dial para devolvernos a una época, acercarnos a una noticia o hacernos sentir parte de una misma historia.

Cien años después de sus primeros pasos en República Dominicana, esa capacidad de conectar a las personas volvió a ocupar el centro de la conversación durante la conmemoración del centenario de la radiodifusión nacional, organizada por la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (ADORA).

La celebración se desarrolló los días 12 y 13 de octubre en el hotel El Embajador con una agenda que incluyó paneles, charlas, un museo inmersivo, una feria tecnológica y transmisiones en vivo. Bajo el lema “Conocimiento, Innovación y Proyección”, el encuentro convocó a representantes del sector para repasar el camino recorrido y reflexionar sobre los retos de este medio sobreviviente a transformaciones políticas, culturales y tecnológicas.

La apertura oficial tuvo lugar en el Garden Tent del hotel, con la participación de la presidenta de ADORA, Rosa Olga Medrano; el presidente de la Asociación Internacional de Radiodifusión, el brasileño Paulo Tonet Camargo, y el presidente del Indotel, Guido Gómez Mazara.

Durante su intervención, Gómez Mazara recordó que creció “escuchando emisoras y esa costumbre la heredé de mis padres”.

Hatton era un ingeniero dominicano que adquirió conocimientos de radiotelegrafía trabajando de cerca con los sistemas de las fuerzas de ocupación estadounidenses antes de su retirada en 1924.

Dos años después, el 8 de abril de 1928, la inauguración de HIX, primera emisora oficial del Estado dominicano, durante el gobierno de Horacio Vásquez, representó otro momento significativo. La estación marcó un avance para la radiodifusión pública y abrió nuevas posibilidades para la difusión de acontecimientos de interés nacional.

Con el paso del tiempo, la radio se convirtió en escenario de cambios profundos. Durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, su desarrollo técnico y su potencial de alcance convivieron con mecanismos de control y propaganda política.