San José, Costa Rica. – El pastor evangélico y candidato presidencial del partido Nueva República, Fabricio Alvarado, se pronunció sobre la creciente cercanía entre actores políticos y líderes religiosos, tras la controversia generada por recientes encuentros entre sectores evangélicos y la candidata Laura Hernández, del Partido Pueblo Soberano.
“Cualquier candidato puede reunirse con un pastor o con un grupo de pastores. Lo han hecho siempre, especialmente desde el 2018”, afirmó Alvarado. Según el aspirante, el respaldo del sector cristiano se ha convertido en un objetivo estratégico dentro de las campañas electorales. “El voto evangélico se ha vuelto muy apetecible para los políticos. Como también digo siempre, en campaña todos los políticos se convierten”, expresó.
El candidato subrayó que, desde su perspectiva, los cristianos conservadores no están dispuestos a transar sus convicciones. “Los conservadores, los cristianos evangélicos o católicos, los de verdad, no negociamos principios y valores y por lo tanto sabemos distinguir quiénes son los conservadores de verdad y quiénes son conservadores de mentira”, sostuvo.
Alvarado insistió en que Nueva República mantiene su enfoque en un trabajo político coherente con los principios que ha defendido desde sus inicios. “Seguimos trabajando, no enfocados en con quién se reúnen otros candidatos, sino en un trabajo serio, consecuente y congruente con los principios que siempre hemos dicho defender”, señaló. De cara a las elecciones del 1 de febrero de 2026, afirmó que muchos votantes, incluso fuera del sector conservador, se inclinarán por su partido. “Somos la única opción 100 % conservadora, con el mejor plan de gobierno y las mejores propuestas”, aseguró.
Las declaraciones del aspirante presidencial se dan luego de que un grupo de líderes cristianos, vinculados al Foro Mi País, convocara a un encuentro con Laura Hernández para dialogar sobre su plan de gobierno y el papel de la iglesia en temas sociales. La reunión se llevó a cabo en el Templo Bíblico de Tibás y se realizó, según los organizadores, en respuesta a la situación de violencia que enfrenta el país y a la pérdida de valores en ámbitos como la educación.
El evento desató polémica tras la difusión de un audio publicado en el que se escucha al pastor Reynaldo Salazar instar a otros líderes religiosos a promover el voto a favor de Hernández dentro de sus congregaciones, mediante la entrega de folletos políticos. El autor de la grabación, Marco Albertazzi, afirmó que fue retirado del lugar mientras grababa y denunció un trato violento durante su salida, además de cuestionar el uso del púlpito y del mensaje cristiano con fines electorales.
Ante la controversia, la Federación Alianza Evangélica Costarricense (FAEC) emitió un pronunciamiento público en el que desmintió versiones difundidas en distintos medios nacionales. La federación aclaró que el Foro Mi País no es su brazo político y que el evento realizado el jueves 14 de enero no fue organizado por la FAEC, sino que fue convocado y gestionado de manera independiente por dicho foro.
“La FAEC reafirma su carácter no partidario y su neutralidad electoral conforme a sus estatutos y a su naturaleza histórica”, señaló la organización, al tiempo que recalcó que no posee filiación partidaria ni respalda candidatos, partidos políticos o movimientos electorales. En el comunicado, la federación también indicó que no organiza ni organizará actividades con candidatos a cargos de elección popular ni promoverá acciones políticas de carácter electoral, en respeto a los lineamientos del Tribunal Supremo de Elecciones.
Asimismo, la FAEC subrayó que su rol es pastoral, espiritual y de articulación del sector evangélico, no político-partidario, e hizo un llamado a sus afiliados y a la comunidad evangélica en general para vivir el proceso electoral “como una auténtica fiesta cívica”, participando de forma informada, responsable y pacífica, y ejerciendo el derecho al voto según su conciencia.
Costa Rica celebrará sus elecciones presidenciales el domingo 1 de febrero de 2026, cuando se elegirán la Presidencia de la República, dos Vicepresidencias y las 57 diputaciones de la Asamblea Legislativa para el periodo 2026-2030. En este contexto, el debate sobre los límites entre la fe, las iglesias y la política vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública.