PUERTO PLATA RD.— Una reciente visita del director de este medio a diferentes zonas turísticas del Este del país, entre ellas Punta Cana, Bávaro y La Romana, permitió observar de cerca el notable desarrollo que experimentan esos destinos y, al mismo tiempo, evidenciar las grandes diferencias que todavía existen con la ciudad de Puerto Plata.
El dinamismo de la construcción, las modernas edificaciones, la iluminación de importantes vías y el evidente crecimiento de esas localidades contrastan con las condiciones que presenta buena parte de Puerto Plata, conocida tradicionalmente como la “Tacita de Plata”.
Aunque la provincia ha experimentado avances en el sector inmobiliario de alto nivel y registra un importante movimiento turístico, fuera de determinadas áreas el panorama urbano continúa generando preocupación entre quienes aspiran a ver una ciudad más organizada, limpia, iluminada y acorde con su potencial turístico.
Al ingresar a Puerto Plata, el visitante no siempre encuentra una ciudad que proyecte la imagen de un importante destino turístico. En diferentes sectores se observan problemas de limpieza, desorden urbano, deterioro de espacios públicos y deficiencias en la iluminación de algunas vías.
La situación resulta particularmente preocupante tomando en cuenta que Puerto Plata posee una extraordinaria riqueza natural, histórica y cultural. Sus playas, montañas, paisajes, patrimonio arquitectónico y ubicación geográfica le proporcionan condiciones privilegiadas para convertirse en uno de los principales destinos turísticos del Caribe.
Sin embargo, ese potencial necesita estar acompañado de una mayor visión de desarrollo urbano, inversión, planificación y compromiso de los diferentes sectores responsables de conducir el crecimiento de la ciudad.
El contraste con otros destinos del país invita a una reflexión necesaria: ¿por qué otras zonas avanzan a un ritmo acelerado mientras Puerto Plata todavía enfrenta problemas básicos de organización, limpieza, iluminación e infraestructura?
No se trata de desconocer los esfuerzos realizados ni los avances alcanzados en los últimos años. Tampoco de negar el crecimiento que experimentan determinados sectores de la provincia. Se trata de reconocer que todavía existe una brecha importante entre el potencial que posee Puerto Plata y la realidad que encuentra el visitante cuando recorre muchos de sus barrios y espacios públicos.
La ciudad necesita una visión de futuro que trascienda los proyectos aislados y que permita articular esfuerzos entre el Gobierno central, las autoridades municipales, el sector empresarial, las organizaciones comunitarias y la ciudadanía.
Puerto Plata tiene los recursos para competir con los grandes destinos turísticos del país. Lo que necesita es transformar su extraordinaria belleza natural y su patrimonio en desarrollo urbano, limpieza, orden, iluminación, infraestructura y calidad de vida para sus habitantes.
El llamado no debe interpretarse como una crítica destructiva, sino como una preocupación por una ciudad que merece mucho más.
Porque querer a Puerto Plata también significa reconocer sus problemas, señalarlos con responsabilidad y reclamar soluciones.
La “Tacita de Plata” tiene belleza de sobra. Ahora necesita una ciudad que esté a la altura de esa belleza.