«El Premio Nobel de la Paz 2026 fue para una persona cuya excepcional valentía e integridad encabezó el camino hacia un orden legal internacional más exhaustivo», dijo el presidente del comité, Jorgen Watne Frydnes, al anunciar el galardón.
El Comité otorgó el premio «por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional» y destacó su labor para que los responsables de «crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio» fueran llevados ante los tribunales.
«El compromiso de Navi Pillay con los principios legales universales y su firme brújula moral fueron constantes en su larga carrera», señaló el organismo, que recordó que fue una abogada y «pionera legal» durante el Apartheid en Sudáfrica.
TRAYECTORIA: DE MANDELA A LA HAYA
Frydnes ensalzó el «hilo» que conectó su labor inicial en defensa del líder contra el Apartheid Nelson Mandela con su papel como jueza en casos judiciales internacionales clave. Pillay, nacida en Durban en 1941 en una familia de origen tamil indio, inició su carrera como abogada en 1967.
Fue magistrada del Tribunal Superior de Sudáfrica — nominada por el propio Mandela —, jueza y presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que estableció judicialmente la existencia de un genocidio en 1994, y jueza de la Corte Penal Internacional en La Haya entre 2003 y 2008.
Ocupó el cargo de Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014 y, entre 2021 y 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado. Actualmente se desempeña como jueza ‘ad hoc’ en el caso que juzga a Myanmar por acusaciones de genocidio contra la minoría rohingya.
DEFENSA DEL DERECHO INTERNACIONAL
«En un momento de desafíos existenciales, incluidas más guerras y conflictos de los que el mundo había visto en mucho tiempo, el Derecho Internacional no fue ya un suplemento a la paz y la seguridad. Fue una necesidad», advirtió Frydnes.
«Siempre que la fuerza se impuso al Derecho, se socavaron la estabilidad, la confianza y la coexistencia pacífica», agregó.
«La paz exigió justicia. La historia demostró que un mundo que funciona al margen del Estado de derecho es injusto, imprudente e inhumano», manifestó.
El presidente del Comité sostuvo que Pillay «exigió responsabilidades a Estados y líderes nacionales, y llevó esperanza a las víctimas de la violencia y los conflictos» y la definió como «una de las grandes defensoras de los principios jurídicos internacionales de nuestra época».
El Instituto Noruego registró este año más de 280 candidaturas — 208 personas y 79 organizaciones — que permanecen secretas. Pillay sucedió a la opositora venezolana María Corina Machado, galardonada en 2024.
